Juancito

Para destacar una cosa de tantas, me hallé muy bien en la comunicación por el grupo, me sentí uno más siempre.

Día a día me hacen reír y reflexionar.
El highlight del momento son las encuestas de Eze, que me han estado levantando el ánimo toda la cuarentena,

junto con las charlas que van surgiendo.

Eze

El grupo me ayudó a tender un puente con la persona que más me ayudaría a atravesar esto, y a la vez, la que más me juzgaba: yo mismo.
Pertenecer me hizo darme cuenta de que quién más hablaba mal de mí con respecto a mi sexualidad era yo, y poder abrirme y contar mi experiencia y el hallarme en las historias de los demás, me hizo dar cuenta de cuan equivocado estaba y abrir los ojos para finalmente poder ver cuan afortunado soy, lo acompañado que estaba y que ser como soy no es malo. No podría haber logrado eso sin el Centu detrás, bancándome y escuchándome sin juzgarme, siendo de gran apoyo en este camino de descubrimiento que emprendí, y en este camino en general que se llama vida.

 
 
 

Charly

Mi llegada al Centurión fue absolutamente casual o no...
Desde el primer momento sentí una atracción especial por el grupo, porque conciliaba mi elección sexual con mi elección religiosa y espiritual,  y que mas allá de manejarme con mucha libertad, sentía que ambos estaban culturalmente enfrentados. Las reuniones grupales me enseñaron a conocer que hay problemáticas muy diversas y dificiles, y que escuchando a los demás también pude empezar a descubrir y ver cosas reflejadas en mí. Para mí, El Centurión es un espacio sanador que me permite en cada encuentro enfrentar mis bloqueos y miedos.

Hombre mirando su reloj
Abrir libro de texto en la biblioteca

Migue

Participar de las actividades con el grupo, sin dudas implica resignificar visiones, conceptos, incluso situaciones, que nos facilita la reflexión no solo de nuestra historia personal sino además sobre la relación con los demás.
Evidentemente, la alegría que se vive en cada encuentro y se abordan las experiencias compartidas, es una herramienta para repensar mis emociones.

Cabe

Para mí, El Centurión es un gran soporte y una contención en el proceso de poder empezar a aceptar mi sexualidad. Algo de lo que no me había animado a hablar con nadie, lo pude empezar a conversar con otra gente que me supo acompañar y escuchar. Compartir con el resto del grupo me sirvió para, de a poco, ir quitándome muchos miedos y prejuicios. Hoy lo veo como un grupo de amigos.

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Vicky

Llegar al Centurión me dio la tranquilidad que estaba buscando y sobre todo poder entenderme.
Llegué al grupo de casualidad gracias a Twitter. Al principio me hacía un poco de ruido porque pensar que dentro de la Iglesia exista un grupo donde hay gente que vive la sexualidad de otra forma me parecía una locura total.

Me recibieron increíble y a medida que fueron pasando los encuentros me sentí mucho más cómoda y sobre todo conocer gente que esté en la misma que yo y saber que no estaba sola me dio mucha tranquilidad.

Mati

Cuesta resumir en pocas palabras lo que me inspira este grupo y lo que viví formando parte. Sin norte claro en un principio, pero conscientes de estar buscando hacer el bien, fuimos construyendo entre todos un lugar que se caracterizó por ser abierto, por abrazar lo diverso y por ofrecer un modo distinto de peregrinar por este mundo: desde el amor, la responsabilidad y desde el respeto a uno mismo y al otro u otra. Solo resta agradecer y orar porque este apostolado permita hacer su pequeño aporte para salvar almas y construir un mundo más fraterno.

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En pocas palabras

lo mucho que sentimos.

Esto es lo que nos pasa
cada vez que nos reencontramos.
 
Lo mismo vivimos todos, 
cada uno distinto.

 

Tomi

Tuve la suerte de unirme en sus inicios al grupo de El Centurión gracias a un amigo que me invito a sumarme. Desde el primer encuentro encontré algo que venía buscando, que en la comunidad gay no venía encontrando. Ese algo para mí fue poder conectar de una manera distinta y más profunda. Hoy lamentablemente no puedo asistir más ya que vivo afuera, pero es una alegría cada vez que vuelvo poder reencontrarme con los grandes amigos y nuevos miembros de El Centurión!

Sol

Nunca me lo había planteado. ¿Por qué? En mi mundo, en mi educación, en mi estructura heterosexual, no era una opción. Hasta que un día se volvió la única opción que me hizo sentir yo misma. Pude abrir mi corazón por primera vez y fue muy lindo. Me ayudó a conocerme, aceptarme y especialmente que otros me aceptaran. Todas mis amistades me acompañaron, escucharon mis dudas y aceptaron cuando no sabía qué responder a sus preguntas. "¿Y ahora sos lesbiana?" "¿Te siguen gustando los hombres?" Y como es un recorrido que toma tiempo, aún me permito no tener todas las respuestas. Porque está bien no saber todo. Cada día entendés lo que te pasa un poquito más.

Hugo

Cada vez que participo de una reunión virtual suelo tomar nota porque me ayuda a la concentración, a estar atento al otro, y a descubrir y enriquecerme con algo que alguien dijo. Ayer tuve el regalo de que, más o menos, 65 personas me enriquecieron. Algunas porque hablaron y compartieron su pensamiento, y todas, y esto es clave, porque estuvieron, y se animaron a visibilizarse, con cámara prendido o no, con micrófono prendido o no; lo importante es que estuvieron, participaron y, todos juntos celebramos ser quien es cada uno.
Cada uno en su tiempo, a su forma, pero acompañándonos. Esa es el objetivo, el anhelo, el sueño de El Centurión, acompañar, dialogar, tender puentes. Eso es lo que hoy agradezco a Dios, que 65 personas queremos decir SI a la vida que Dios crea cada día, que ama cada día, que anima y celebra cada día; y de todo esto, tenemos que estar de verdad orgullosos.